Qué es un cliente final

Si una empresa opera en el sector B2C, los clientes finales son básicamente el grupo objetivo. Se benefician de una fuerte competencia. El principal objetivo empresarial es convertir a un cliente final en un cliente habitual.

Un cliente final es una persona que realiza una transacción con una empresa como cliente. De este modo, actúan como el último comprador de un producto o servicio en el camino desde el fabricante o el proveedor de servicios hasta el comprador. En el sector informático, esto significa que un cliente final es el comprador final de un producto informático, un equipo informático o un servicio en el sector informático. A este respecto, es irrelevante que un cliente final adquiera bienes o servicios de un fabricante directamente o de un revendedor o distribuidor. Puede tratarse de la compra de productos y la adquisición de servicios, así como del alquiler, el leasing o las ofertas de servicios.

Un cliente final es un factor importante para lograr el objetivo de la empresa

La importancia del cliente final para la economía moderna es inmensa. Esto se expresa mediante el valor del cliente respectivo. Un cliente final al que una empresa asigna un alto valor de cliente suele causar una pérdida notablemente grande si se da de baja o se aleja. El daño correspondiente se refleja principalmente en una pérdida de beneficios. Cuanto más importantes sean los clientes finales para una empresa, mayor será el daño económico. Ello se debe a que -según la orientación de la empresa- los clientes finales permiten cumplir el objetivo propio de la empresa de aumentar el volumen de negocio o maximizar el beneficio con respecto a la finalidad de la empresa. En el panorama empresarial, las relaciones con los clientes finales se integran en una gestión de las relaciones con los clientes, así como en una gestión integral de los mismos. De este modo, se estructuran sistemáticamente las relaciones con los clientes finales.

Los clientes finales pueden clasificarse de diferentes maneras

Por regla general, sólo se consideran clientes finales los hogares o usuarios privados. En cambio, en el ámbito B2B (aquí: business to business) no hay cliente final. Se trata de la conexión y la relación entre acreedores y deudores comerciales, entre bancos y empresas o también entre entidades de crédito (bancos corresponsales, comercio interbancario, etc.). Por tanto, el término cliente final se centra en el ámbito B2C (aquí: business to customer). Un cliente final puede clasificarse en diferentes categorías. Por ejemplo, un cliente final es un cliente sin cita previa si sólo se ha realizado una única compra o una única transacción. Si un cliente final celebra un contrato con una empresa por primera vez, se le llama cliente nuevo. Si, por el contrario, un cliente final realiza compras frecuentes en una empresa determinada, es un cliente existente. En el caso de las decisiones de compra periódicas de productos o servicios de una empresa, la literatura especializada habla de clientes habituales.

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