¿Qué son los activos fijos?

Activos fijos es un término utilizado en contabilidad y economía. Se refiere a aquellos activos que se integran en las operaciones comerciales de las empresas a largo plazo.

Según el Código de Comercio alemán (HGB), los activos fijos de las empresas incluyen todos los artículos que no están destinados a la venta y que sirven al propósito del negocio durante un período de tiempo más largo. El término se utiliza en la contabilidad y en la economía.

Ciertamente, el § 247 párrafo 2 del HGB define los activos fijos como el valor de los bienes que se utilizan de forma permanente o repetida en la producción de bienes durante un período de tiempo más largo. Estos activos sirven para la construcción, el equipamiento y la funcionalidad de una empresa. A diferencia del activo corriente, el activo fijo no se trabaja y no forma parte del proceso de producción de bienes y servicios.

Se distinguen concretamente tres subcategorías:

  • Inmuebles, instalaciones y equipos: maquinaria, equipos, terrenos, edificios, vehículos, equipos de fábrica y oficina, activos en construcción, anticipos
    • Activos intangibles: programas informáticos, licencias, patentes o derechos de autor
      • Activos financieros: Valores procedentes del inmovilizado, participaciones, préstamos a otras empresas filiales

Inversores y bancos

Para determinar la capacidad operativa de una empresa, es necesario conocer con precisión el inmovilizado además del activo circulante. En este sentido, es una variable importante para los inversores, por ejemplo, que evalúan su riesgo de inversión sobre esta base, o para los bancos que conceden préstamos a los clientes finales comerciales.

En cuanto a las subcategorías mencionadas, se hace una diferenciación adicional entre un activo fijo depreciable y uno no depreciable. La parte amortizable incluye máquinas, herramientas, vehículos, hardware y otros equipos que se deprecian con el tiempo. En la contabilidad, estas pérdidas de valor se compensan mediante una depreciación programada.

Los elementos no depreciables son aquellos que no pierden valor a largo plazo, entre ellos los terrenos o los valores. En este caso no se admite la depreciación programada, a lo sumo la depreciación no programada en el caso de pérdidas de valor no programadas.

Cuentas nacionales

En la contabilidad nacional, todos los bienes que se utilizan de forma permanente o repetida en la producción durante más de un año se contabilizan como activos fijos. Aquí también se distingue entre activos fijos tangibles (edificios, vías de transporte, equipos, ganado y cultivos) y activos fijos intangibles (programas informáticos, bases de datos, derechos de autor, etc.)

Los activos financieros, los terrenos y los edificios no cuentan como activos fijos en las cuentas nacionales, ni tampoco los bienes de consumo duraderos de los hogares ni los bienes militares duraderos que no pueden utilizarse para fines civiles (por ejemplo, los vehículos blindados y las armas).

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