¿Qué es una prueba de concepto?

La prueba de concepto (PoC) o prueba de principio es un término de gestión de proyectos. Es la prueba de que un proyecto es, en principio, viable. Los criterios para ello pueden residir en factores técnicos o empresariales.

Una prueba de concepto (PdC) es un hito importante en el desarrollo de un proyecto. Crea la base para el trabajo posterior confirmando el concepto del proyecto. Por lo tanto, sirve como base para la toma de decisiones para el curso posterior del proyecto. Al mismo tiempo, permite identificar y minimizar los riesgos. Relevantes en ambas dimensiones son aquí, por ejemplo:

  • Riesgos de inversión,
    • Validaciones de requisitos críticos para aplicaciones técnicas o software,
      • Pruebas funcionales y de aceptación de productos o servicios con fabricantes, socios comerciales y clientes.

Pruebas de concepto (PoC) en TI

Los proyectos de TI son un área de aplicación clásica para una prueba de concepto. Este paso del proyecto se integra muy a menudo en el proceso de desarrollo de un nuevo software de aplicación o de soluciones de seguridad informática. Por ejemplo, primero se crea un prototipo para un entorno de sistema informático complejo con el fin de demostrar la dependencia de las distintas aplicaciones y la funcionalidad de las interfaces. Esto también proporciona al equipo del proyecto una base concreta para su trabajo posterior. En el ámbito de la seguridad informática, estas pruebas de concepto también se utilizan para demostrar las deficiencias de seguridad en los sistemas operativos o el software de aplicación.

Prueba de concepto (PoC) en la administración de empresas

Las ideas de negocio, la creación de empresas y el desarrollo de nuevos productos también pueden someterse a una prueba de concepto. La prueba de concepto permite demostrar que la idea, el modelo de negocio previsto o los nuevos productos y servicios funcionan desde la perspectiva de la gestión empresarial. En la práctica, una prueba de concepto significativa es un requisito previo para ganar inversores para los proyectos propios.

En esencia, se trata de probar las oportunidades económicas del nuevo desarrollo con vistas al desarrollo real del mercado. Aquí se incluyen los cálculos comerciales y las observaciones del mercado y la competencia, pero sobre todo la adquisición de un conocimiento exhaustivo de los clientes potenciales. Lo ideal es que los clientes reales puedan participar en el desarrollo del producto lo antes posible.

Las pruebas de concepto de negocio no se definen idealmente como un acto singular o por la consecución de unos pocos hitos, sino como un proceso continuo en el que la madurez de mercado y de beneficios del propio concepto de negocio o de producto se compara repetidamente con las realidades del mercado y las necesidades de los clientes potenciales. De esta forma, pueden reducir considerablemente los costes y los riesgos de la entrada en el mercado.

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