¿Qué es el opt-in?

Durante mucho tiempo, muchos consumidores reaccionaron indignados porque se les inundaba con montañas de publicidad no deseada. Se aprobó una ley para poner fin a esto. El procedimiento de opt-in requiere el consentimiento de los respectivos destinatarios para diversas medidas publicitarias por parte de las empresas.

La traducción al inglés de opt-in ya da la indicación decisiva de qué medidas publicitarias están realmente permitidas. Porque "optar" significa tanto como "decidirse (por algo)". En concreto: el consumidor sólo puede recibir publicidad si ha dado su consentimiento.

Opt-in en lo real y en lo virtual

"¡Por favor, nada de publicidad!" Un aviso de este tipo en el buzón es ya un ejemplo clásico de que los consumidores también pueden decidir en la esfera real si quieren o no material publicitario. Lo mismo ocurre en el ámbito de la telefonía, donde hay que evitar las llamadas publicitarias no deseadas. En el ámbito digital, también hay toda una serie de medidas de marketing (o de investigación de mercado) que no pueden llevarse a cabo sin el consentimiento del usuario de los sitios web.

Estos incluyen, por ejemplo:

  • el envío de boletines informativos

el uso de cookies

  • el envío de correos electrónicos publicitarios
    • la localización del visitante de un sitio web

Opt-out

Lo contrario al procedimiento de opt-in es el opt-out. El término designa las medidas publicitarias que llevan a cabo las empresas sin el consentimiento previo de los respectivos destinatarios. Esto incluye, entre otras cosas, el almacenamiento de datos personales, que tiene lugar únicamente porque las personas afectadas no se han opuesto activamente a este procedimiento. En Alemania, este procedimiento no está legalmente permitido.

Particularmente seguro: el procedimiento de doble opt-in

El doble cosido es mejor. Esto también se aplica a esta forma especial de marketing autorizado, que depende del consentimiento del destinatario. En un primer paso, un interesado se inscribe aquí en una lista de suscriptores de determinado material publicitario. Posteriormente, se vuelve a solicitar una confirmación explícita de este deseo (normalmente por correo electrónico). De este modo, se puede descartar en gran medida el uso indebido, por ejemplo en los casos en que alguien introduce la dirección de correo electrónico de otra persona en dicha lista en contra de la voluntad de ésta y, por tanto, sin autorización. Este procedimiento también se conoce como opt-in de circuito cerrado.

La situación legal

Hasta 2018, era principalmente la Ley de Competencia Desleal (LDC) la que prohibía la publicidad arbitraria y no intencionada. Desde el 25 de mayo de 2018, también se cuenta con el apoyo activo de la Unión Europea en este contexto. Con la entrada en vigor del DSGVO (Reglamento General de Protección de Datos), los datos personales de los clientes e interesados que se pongan en contacto con una empresa están protegidos de forma aún más amplia que antes.

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