El nacimiento de los caballitos de mar macho es un paso adelante para la evolución

El fenómeno de los padres expectantes también se observa en otra especie. El nacimiento de los caballitos de mar macho es un paso adelante para la evolución.

En el diccionario Treccani la palabra "embarazada" está clasificada como adjetivo femenino. No se menciona una forma masculina del mismo término, que de hecho suena decididamente extraño: ¿se puede decir "embarazada"? Los dilemas gramaticales, que sobre el papel pueden parecer un poco abstractos, se vuelven mucho más prosaicos cuando empezamos a hablar de los caballitos de mar.

Cómo paren los caballitos de mar macho

El funcionamiento es el siguiente: tras encontrar pareja, la hembra del caballito de mar deposita sus huevos en un saco en el cuerpo del ejemplar macho. Una vez colocados los óvulos en el saco, el macho los fecundará y los mantendrá en su vientre durante unos 24 días, durante los cuales los embriones crecen y se desarrollan.

Los que han presenciado el nacimiento de un caballito de mar macho han jurado que es un espectáculo excepcional: el padre no experimenta ningún esfuerzo ni fatiga, mientras que las crías, que pueden llegar a ser miles en una sola gestación, comienzan su vida lanzándose al mar como otras tantas pompas de jabón procedentes de un anillo. Pero, ¿cómo es posible que la naturaleza prevea tal excepción, cuando en casi todas las demás especies de animales es siempre la hembra la que da a luz?

La excepción del caballito de mar se debe a un salto evolutivo

En primer lugar, hay que señalar que lo que observamos en los caballitos de mar también ocurre en los peces pipa. Un estudio, publicado recientemente en la revista científica PNAS, se fijó en ambas especies para descubrir los genes que permiten a los machos de caballitos de mar y peces pipa sobrevivir hasta el nacimiento, evitando que el sistema inmunitario ataque a los embriones, que de hecho serían un elemento "extraño" del que el organismo también podría querer protegerse.

La parte interesante del estudio clasifica tal fenómeno como un trade-off evolutivo, que consiste en perder unas características para ganar otras. En el caso de los futuros padres, la función inmunitaria, es decir, la protección del organismo frente a los agentes externos, clasifica los embriones que no son propios como una excepción, permitiendo, por primera vez en la naturaleza, que los especímenes masculinos se queden... ¿"embarazados"?

Este no es el único aspecto excepcional del reino animal. Por ejemplo, los científicos han observado cómo las abejas saben qué hora es. Y en Alemania, está la hormiga que nunca envejece y esconde un terrible secreto.

Giuseppe Giordano


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