Windows 11, todo sobre el TPM 2.0: qué es, para qué sirve y por qué es importante

Entre los requisitos más comentados de Windows 11 está la versión 2.0 del TPM: qué es y por qué debemos considerarla imprescindible

Como suele ocurrir cuando se presenta algo nuevo, el anuncio de Windows 11 ha acaparado la atención de la red. Los fanáticos están ansiosos por ver el próximo sistema operativo de Microsoft en funcionamiento, pero no será fácil debido a una serie de factores y a la confusión que siguió al anuncio.

Inicialmente, Microsoft anunció que Windows 11 estaría disponible a finales de año, pero luego especificó que estará disponible a finales de 2021 en equipos nuevos (octubre es la hipótesis que prevalece en estos días), mientras que los que ya tienen una licencia de Windows 10 tendrán que esperar a que la actualización llegue en la primera mitad de 2022. El descuido de Microsoft complicó aún más las cosas: entre los requisitos de Windows 11, primero se indicaba TPM 1.2, pero pocos días después se corrigió con TPM 2.0, una característica relativamente reciente que podría excluir varios productos que aún no están obsoletos. Pero, ¿qué es el TPM y hasta qué punto es necesario?

Qué es el TPM y por qué es importante

TPM son las primeras siglas de Trusted Platform Module, un chip incorporado en las placas base de los PC o dentro de la CPU. El TPM se encarga de proteger las claves criptográficas, las credenciales de inicio de sesión y otros datos sensibles, como las huellas dactilares utilizadas para acceder al PC, frente al malware y los hackers.

Una contraseña robada es un gran problema, pero se puede cambiar y solucionar el problema. Pero cuando se trata de una huella dactilar robada... bueno, es mucho más complicado. Así que la importancia del TPM es primordial, es un chip clave en un mundo como el actual en el que la información viaja cada vez más en formato digital, y los smartphones y PCs guardan mucha información sensible.

El TPM sustenta tecnologías como Windows Hello, BitLocker y muchas otras en el sistema operativo, por eso el hecho de que Microsoft haya decidido construir el Windows del futuro sobre el TPM 2.0, el más reciente y, sobre el papel, también el más seguro, no debería sorprender, sobre todo en un momento de la historia como el actual, en el que la pandemia ha difuminado la frontera entre el uso de los consumidores y el de las empresas, debido también al recurso masivo al trabajo inteligente.

En definitiva, se necesita la máxima seguridad tanto en los productos de consumo como en los de las empresas, puesto que la frontera entre ambos apenas existe ya. En teoría, la mayoría de los ordenadores portátiles y los PC premontados de los últimos años no deberían tener problemas para soportar el TPM 2.0. Lo mismo debería aplicarse a los sistemas ensamblados con componentes modernos, es decir, a partir de 2017.

Las especulaciones sobre los TPM ya han comenzado

Después de todo, la página de requisitos del sistema de Microsoft para Windows 11 es ahora muy clara: se necesitan chips Intel Core de 8ª generación o posteriores, o chips AMD Ryzen 2000 o posteriores. Si tienes un PC sin TPM pero con componentes compatibles con el nuevo sistema operativo, puedes intentar comprar un módulo TPM específico para tu placa base en Amazon o eBay.

Suelen costar unos modestos 10 o 15 euros, pero en los últimos días los precios se han multiplicado por diez debido a la repentina demanda y a los especuladores.


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